“El control de precios no es el problema, el problema es la congelación”
Con la misma firmeza con la que se declara empresario socialista, el presidente de Fedeindustria se ha atrevido a plantear al gobierno la necesidad ajustar periódicamente las regulaciones de importes, a cuya inamovilidad atribuye parte del problema de la escasez. Su argumentación descansa sobre una lógica económica elemental: ninguna empresa puede trabajar a pérdida




CAUSA. Miguel Pérez Abad atribuye parte del desabastecimiento a la recuperación del poder adquisitivo

Miguel Pérez Abad, el atildado presidente de Fedeindustria desde el año 2000, mira largo rato a través del ventanal del piso 22 del hotel Alba Caracas, y lo que mira a lo lejos no le gusta, le causa una reacción de frustración y dolor: los ranchos de Hornos de Cal, en La Charneca, acusando, con su mera existencia, el fracaso de un país llamado Venezuela. Contrastan con el audaz modernismo de la Torre Este de Parque Central, ahora en reparaciones con grúas que semejan terodáctilos de hierro de última generación.

“Son dos países en uno solo”, reflexiona, mientras ordena puntillosamente su agenda de bolsillo, su lapicero, su revista “Venezuela productiva” sobre la mesa.

El gusto por el cargo

Atildado, esa es la palabra que lo caracteriza, aunque él la desmienta afirmando que se siente preso en un flux y que lo suyo son los bluyines y las camisas manga corta al estilo ingenieril. El puño izquierdo de su camisa de yuntas -igual que lo hace Osmel Sousa, presidente del Miss Venezuela- está bordado con las iniciales de su nombre, M.A.P.A, Miguel Angel Pérez Abad.

Acaba de llegar de Miraflores, donde acudió a un encuentro con el presidente Hugo Chávez y su homóloga argentina Cristina Kirchner, en el cual se firmaron 14 convenios bilaterales. Está alegre por lo que significan el nuevo impulso a la cooperación empresarial entre argentinos y venezolanos, a la expansión de los negocios, al tintineo de la campanilla de las cajas registradoras en ambos países.

Cuando se constata que ocupa la presidencia de Fedeindustria desde hace ocho años, es imposible reprimir la idea de que lleva en el cargo más tiempo que un diputado a la Asamblea Nacional. Se ríe. “La reelección indefinida no es un modelo aplicable sólo en la presidencia de algunas naciones. En la industria también”.

-Usted es uno de los creadores del concepto de que la empresa privada tiene un rol significativo que cumplir en el socialismo del siglo XXI. ¿Desde cuándo es socialista, usted que tan bien se llevaba con los gobiernos de la IV república?
-En nuestras responsabilidades gremiales -al frente de la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria del estado Anzoátegui- trabajamos con cualquier gobierno, cualquiera que fuera. No es una sorpresa. Ahora, si me preguntas si fui contratista de los gobiernos de la cuarta república, te digo que no. Hoy tampoco. No soy un boliburgués ni un empresario nacido a la sombra de la V República. Pertenezco a un grupo empresarial familiar en el área del envasado y distribución de gas doméstico.

-Habla de Anzoátegui. Se ha mencionado su nombre como probable candidato a la gobernación, compitiendo con Tarek William Saab por la nominación. ¿Qué tal se lleva con él?

-Bien. Nos respetamos.

-¿Va a luchar por la candidatura?
-En absoluto. Debo decir que varios grupos sociales se me han acercado para plantearme esa posibilidad, aunque no es la primera vez que lo hacen. Me han animado para ser gobernador, para ser alcalde. Yo no lo descarto a priori pero sé que ésa no es una decisión personal sino colectiva y, naturalmente, la primera opción es para el gobernador Tarek”.

-Acaba de llegar de Miraflores. ¿Tiene línea directa con el Presidente?
-Estamos articulando un proyecto de desarrollo para Venezuela que compartimos plenamente pero no tengo un teléfono rojo para comunicarme directamente con el presidente Chávez. Utilizo los canales institucionales. Ahora, él sabe como localizarme las 24 horas del día.

-Se conoce su posición sobre la necesidad de revisar la política de control de precios ¿Ha podido explicársela cara a cara al Presidente?
-De manera directa no, pero se la hemos presentado en documentos escritos al alto gobierno.

-Pero la realidad indica que no le han hecho mucho caso. Los precios se mantienen bajos a la fuerza, desestimulando la producción.
-No es así. El Presidente ya ha anunciado una serie de medidas reciente en relación con los precios regulados de la leche y el arroz y ya se están estudiando para otros rubros. Hemos dicho que el control de precios no es el problema. El problema es la congelación de precios, que es algo muy distinto. Cuando tú mantienes congelados los precios por demasiado tiempo, los costos superan los precios de venta -por aumento de las materias primas o por incrementos salariales-, nadie quiere producirlos y desaparecen del mercado. Ninguna empresa puede trabajar a pérdida. Si la estructura de costos se afecta, tienen que revisarse los precios. Cuando hablamos del problema del desabastecimiento, hay que considerar los siguientes elementos de la ecuación: Primero, el incremento del poder adquisitivo del venezolano ha cambiado el patrón de consumo que había. Hace 10 años, la dieta del venezolano estaba cargada de carbohidratos y poca carne porque era muy costosa. Hoy las políticas sociales del presidente Chávez han otorgado una mayor accesibilidad al consumo para los antiguos excluidos. La curva del consumo de pollo es un ejemplo. La demanda que se tenía prevista para el año 2013 se adelantó para el 2008. Y el sector avícola venezolano se quedó atrás en la satisfacción de esta demanda.

-La gente saca esta conclusión: si la empresa privada está rezagada para atender tales exigencias, podría ampliar sus capacidades rápidamente con créditos estatales. Y listo.
-La cosa no es tan fácil. No es lo mismo comprar un kilo de pollo que producir un kilo de pollo. Tiene que haber formación de recursos humanos. Implantación de tecnología. Construcción de instalaciones. El sector privado venezolano ha sido sorprendido por el aumento de la demanda. En 2003 el promedio de la capacidad instalada ocupada llegaba a 40 %. Y hoy, en apenas cinco años, pasó a un 80 %. La empresa privada está trabajando a tope. Y sí, sí se están haciendo inversiones en el sector industrial. Eso lo hablé hoy con la presidenta Cristina Kirchner. Se instalarán fábricas de empaques para productos cárnicos en Miranda, de grúas hidraúlicas para la construcción en Puerto Cabello, de maquinarias agrícolas.

-Eso contrasta con la percepción pública de que el gobierno odia a la empresa privada.
-Cuando se habla de empresarios no se puede generalizar. Fíjate en nuestro caso. En Fedeindustria hemos sido irreverentes: cuando en los años 70 sólo se hablaba de la gran industria, los únicos osados fuimos nosotros que nos atrevimos a sostener que el desarrollo de los países debía basarse en un grupo importante de pequeñas y medianas industrias. Estas nacen con los ahorros y el trabajo de una peluquera, un zapatero o de mi padre que reparaba radios. No es una empresa transnacional. Está anclada a su tierra. Esto diferencia a Fedeindustria de otras asociaciones gremiales como Fedecámaras. Después señalamos que las empresas no son meramente organizaciones económicas sino también entidades sociales y que la rentabilidad económica es un indicador indispensable pero no puede ser lo que motive al empresario. Lo esencial de las empresas es satisfacer las necesidades de la gente con bienes y servicios de calidad y a un precio justo.

-Si fuera así, los empresarios lácteos no desviarían la producción para hacer quesos que pueden vender más caros que un litro de leche para los niños.
-Las empresas más exitosas son las que trabajan al lado de la gente. Necesitamos una nueva ética empresarial.

-¿Socialismo y empresa privada son agua y aceite?
-Para nada. Están respaldadas por el socialismo científico. Marx hablaba de la rebelión de las fuerzas productivas. Dijo: “Os horrorizais de que confisquemos la propiedad privada que se le ha confiscado a nueve de cada diez personas en el planeta”. Al contrario, necesitamos un país de propietarios. No puede haber empresas exitosas en un país arruinado. Un empresario no puede levantar un pie y pasar por encima de la miseria o llegar con un BMW blindado para que no lo roben mientras sus trabajadores duran dos horas esperando en una parada.

-¿Venezuela es hoy más productiva que hace 10 años?
-Sin duda. Ha aumentado dos veces y media su capacidad para producir.

De perfil

Miguel Pérez Abad es de Oriente. Nació en Barcelona y en 1990 egresó de la UDO como Ingeniero Industrial, aunque su actividad principal es la empresarial. Fue presidente de la Cámara de Artesanos, Micros, Pequeños y Medianos Industriales de Anzoátegui entre 1995 y 2000. Un año después asumió la presidencia de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Artesanos, Micros, Pequeñas y Medianas Industrias y Empresas de Venezuela (Fedeindustria), cargo en el que ha sido ratificado en dos oportunidades.

Para más señas, el dirigente es el fundador del encuentro empresarial “Anzoátegui Productivo”, iniciativa que ha sido emulada en otros estados del país.

De su experiencia en las severas crisis políticas de los años 2002, 2003 y 2004, Pérez Abad construyó un lema que hoy parece cobrar nueva vigencia en la relación gobierno-empresarios: “A más conflicto, más diálogo”.

Balance
Revolución a la vista

El presidente de Fedeindustria ofrece un diagnóstico de la situación económica en los años de revolución bolivariana muy distinto al generalmente aceptado. Afirma que ningún gobierno como éste ha sido más sensible hacia el pequeño y mediano empresario. “Le dio rango constitucional a las cooperativas, empresas familiares y pymes a través del artículo 309 de la Constitución del 99 y ratificado en el fracasado proyecto de reforma constitucional. Creó una Ley de Fomento y Desarrollo de la Pequeña y Mediana Industria. Creó un Instituto de apoyo -el Inapymi- y el programa de compras del estado para el sector. Creó el Banco de la Mujer y el Banco del Pueblo. Dio existencia al sistema. Ahora tú puedes ir a un banco para que te presten 50 millones. Venezuela lidera, en América Latina, los emprendimientos individuales en todo el continente. Casi dos millones de personas, exactamente 1 millón 900 mil decidieron crear sus negocios propios. Eso es empresa privada. No hay gobierno en los últimos 50 años que haya hecho más por la empresa privada que el del presidente Chávez”.

Miguel Pérez Abad pasa inmediatamente a describir que en el sector donde él se desenvuelve, el del envasado y distribución de gas doméstico, hay 260 empresas que operan. Las recientes noticias sobre desabastecimiento de este producto serán combatidas con la orden de fabricar 1 millón 200 mil envases nuevos de la llamada bombona popular de 10 kilos.





Autor/Fuente: Fuente: El Tiempo Internet

 

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