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Venezuela se ubica en el cuarto lugar del ranking de países más emprendedores, lo que revela el inmenso potencial que tienen las Pymes en el desarrollo de la economía nacional
Caracas, 12 de marzo de 2008.- Cada día, las pequeñas y medianas empresas (Pymes) cobran mayor fuerza en la dinámica productiva de los países. Quienes llevan las riendas de estas compañías tienen la obligación de desarrollar en ellas una dinámica competitiva que les permita capitalizar las necesidades de sus mercados.
Para los expertos, la ventaja de estas organizaciones radica, precisamente, en saber aprovechar su tamaño, al gozar de una capacidad de adaptación mucho mayor que las de las grandes corporaciones. Sólo superando los retos y aprovechando las oportunidades que les brinda el mismo mercado, los noveles emprendedores tendrán la capacidad de fortalecer sus negocios en el tiempo y mejorar así las estadísticas, que siguen ratificando que ocho de cada 10 Pymes fracasan en sus primeros 5 años.
Emprendimiento a la criolla
De acuerdo a la más reciente edición del Monitor Global de Emprendimiento (GEM, por sus siglas en inglés), realizado por Babson College y el Instituto de Estudios de Administración (IESA) como contraparte local, Venezuela se ubica en el cuarto lugar del ranking de países más emprendedores, de un total de 42 países participantes en el estudio, sólo precedido por Tailandia, Perú y Colombia.
En líneas generales, todas las regiones del país podrían calificarse como emprendedoras, sin embargo, la región central –integrada por los estados Aragua, Carabobo y Cojedes– dominó en este aspecto, al alcanzar 38,2% de la torta nacional. Entretanto, en el caso venezolano, se ha mantenido la tendencia a invertir en el sector alimentos, que incluye expendios de comidas, restaurantes, panaderías, heladerías, entre otros; el cual concentra 30% de los nuevos negocios en Venezuela. Otras categorías como la comercialización de vestido, servicios asociados a las telecomunicaciones y transporte, también figuran en la muestra.
El estudio ratifica, además, que hay elementos que han mejorado las condiciones para el emprendimiento en Venezuela: desde la percepción que tiene la condición de emprendedor dentro de la sociedad, quien es considerado una persona exitosa; hasta la existencia de oportunidades de negocios en el mercado nacional. “Quizás esto último se deba al aumento de la liquidez, pero los expertos encuestados en el estudio consideran que hay muchas oportunidades para hacer negocios y también ha mejorado el apoyo financiero: existen opciones como la de los microcréditos, así como productos financieros para Pymes, y eso se ha reflejado en el estudio”, explica Rebeca Vidal, investigadora del Centro de Emprendedores del IESA.
En este sentido ha sido fundamental la actuación de organizaciones como el Fondo Nacional de Garantías Recíprocas para la Pequeña y Mediana Empresa (Fonpyme), quienes se han dedicado a incentivar el desarrollo y crecimiento de las cooperativas, micros y pymes, facilitando su acceso a la banca y permitiéndoles participar en licitaciones, a través de las fianzas financieras y técnicas. “Muchas veces las Pymes, cuando se dirigían a un banco a solicitar un crédito, la cantidad de garantías que le solicitaban eran tan grandes, que hasta eran consideradas no ‘bancarizables’, por lo cual el Estado ha venido afianzando ante la banca a todos aquellos pequeños y medianos empresarios, quienes a pesar de tener proyectos espectaculares, eran rechazados por no tener garantías”, explica Alfredo Riera, presidente de Fonpyme.
“En línea con el diagnóstico que hacemos derivado de la opinión de los expertos, hay algunas tareas pendientes que podemos fortalecer –como por ejemplo todo lo que tiene que ver con el sistema educativo y el rescate de la legalidad sobre el tema de propiedad intelectual– a habido esfuerzos interesantes para fortalecer el desarrollo de las Pymes, como por ejemplo la Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación, que ofrece un espacio para fortalecer actividades de investigación y desarrollo dentro de las empresas y afianzar la formación del talento humano que hace vida dentro de ellas. Esta es una iniciativa muy positiva que se puede replicar en otros temas.
Oportunidades en el marco de la Locti
La Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (Locti) es un desarrollo del artículo 110 de la Constitución Nacional que reconoce el interés público que tienen la ciencia, la tecnología y la innovación, así como el conocimiento, sus aplicaciones y los servicios de información, concebidos como instrumentos indispensables del desarrollo económico y social.
“La creación de esta ley es una de las decisiones gubernamentales más estratégicas e importantes que se han realizado en los últimos tiempos porque permite la posibilidad de desarrollar, aguas abajo, todo el proceso de la pequeña y mediana industria que, al fin y al cabo, es el sector que fortalece cualquier economía o realidad productiva de un país. Venezuela requiere reactivar todo su sector de pequeña y mediana industria, que había sido muy debilitado y un poco romper con esa relación histórica de tener muy fortalecida la gran empresa pero muy disminuida a la pequeña y mediana empresa”, explica Jesusita Ayala, coordinadora de la Unidad de Fiscalización de la Locti del Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCT).
Según esta ley, toda empresa que tiene ingresos brutos anuales que superan las 100.000 unidades tributarias, debe haber invertido 0,5% de ello en sí misma, de no hacerlo, debió aportar dicho monto a terceros (universidades o instituciones de investigación) o a fondos del MCT. Si se tratase de una empresa petrolera o gasífera, el monto sube a 2%, en tanto que si fuese una empresa minera o de electricidad, le corresponde aportar 1%.
De esta forma, la Locti abre espacios para que las grandes empresas puedan invertir las ganancias en temas que favorezcan el desarrollo tecnológico de ellas mismas, ya sea haciendo inversión internamente dentro de la compañía o invirtiendo en la formación del equipo humano de la institución, para que se preparen mejor y puedan satisfacer de manera más efectiva las necesidades del mercado, además de potenciar dentro de sus organizaciones la investigación y el desarrollo e incorporación de tecnología en el ámbito interno.
“Lo que se quiere es que los aportes que da la gran empresa se pueda, progresivamente, sean orientados a la pequeña y mediana empresa de todos los sectores en general, para darle la verdadera autonomía que deben tener las Pymes en el desarrollo de la nación”, agrega Ayala.
De acuerdo a las apreciaciones de la investigadora del Centro de Emprendedores del IESA, Rebeca Vidal, “hay que entender que emprender no basta. Hemos evidenciado que Venezuela es un país muy emprendedor, pero que para que esto realmente se refleje en aumento de calidad de vida de nuestra sociedad, estas empresas nuevas tienen que ser capaces de sostenerse y crecer y fortalecerse en el tiempo”.
Allí radican los retos, no solamente para quienes se inician en el camino del emprendimiento, que tienen que fortalecer su capacidad gerencial y aprovechar las oportunidades que les brinda el entorno; sino también para las instituciones que brindan su apoyo, las cuales deben ofrecer servicios a las pequeñas y medianas empresas que realmente se traduzcan en el fortalecimiento de su competitividad y afiancen su sostenibilidad en el tiempo.
Autor/Fuente: Presentación "Venezuela: un país de oportunidades para las inversiones productivas", realizada por CONAPRI |
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